miércoles, 15 de enero de 2014

Reseña "El Caso Bourne"



Título: El Caso Bourne

Autor: Robert Ludlum

Editorial: Debolsillo

Páginas: 474






Que no os engañe la portada, aunque aparece Matt Damon en primer plano el libro no tiene nada que ver con las películas.

Normalmente aborrezco las películas que adaptan a su gusto los libros, que los cambian parcial o totalmente, pero estas están tan bien hechas y es tan diferente que quiero a ambos: al libro y a las películas.

El principio es parecido, un hombre que despierta amnésico. No sabe quién es pero sí inglés, francés y varias lenguas asiáticas, sabe utilizar perfectamente diversos tipos de armas y como hacer pasaportes falsos. No es un hombre normal y nos encontraremos inmersos en una carrera por salvar su vida de enemigos que no reconoce mientras intenta descubrir quién es realmente. Pero ahí termina el parecido.

La historia se desarrolla en diferentes lugares y a lo largo de 7 meses en la década de los 80’. Entre las ciudades más destacables en las que se desarrolla la novela son Zúrich, Marsella, París, Washington DC y Nueva York.

Muchas de las escenas me han encantado y me han llamado la atención, pero destacaré una del final del libro donde Bourne (o la persona que responde a ese nombre durante gran parte del libro) vive a la vez dos ataques, el mental con sus recuerdos y el de “Carlos” que intenta matarlo construyendo estas dos fuentes de dolor a través de la comparación de la selva de Tam Quam (donde se sitúan sus recuerdos) y la casa que se encuentra en el número 71 de la calle Treadstone en Nueva York. No es sólo la debilidad del protagonista en ese momento, ni la gran escena de acción que se puede imaginar al leerla sino el hombre roto y herido no solo físicamente que se encuentra perdido y que solo se dejar llevar por los fogonazos de memoria y el olor a sangre con un único objetivo y no es ni su supervivencia ni cumplir con las órdenes que le encomendaron hacía tres años. Su objetivo era salvar a la mujer que creyó en él cuando ni él lo hacía y lo protegió de sí mismo. 

Argumento:

Un hombre sin identidad despierta en una isla cercana a Marsella llamada Port Noir con amnesia. Junto a él descubriremos las habilidades que poco a poco van empezando a surgir. Ni un solo recuerdo, pero sí habilidades y un número de cuenta en un banco de Zúrich que es la llave para descubrir quién es.

Una vez que llega a Zúrich descubre que se llama Jason Bourne y que alguien quiere matarlo. Ni él ni nosotros sabemos quién es. Allí se hará con una mujer como rehén, Marie St. Jacques, que será mucho más que eso durante toda la novela. Descubriremos que no solo alguien (un asesino a sueldo llamado Carlos) quiere matarlo, sino también la CIA y el Pentágono. No sabemos mucho hasta la parte final del libro, solo piezas de un puzle sin resolver. Otro asesino profesional llamado Caín que quiere quitarle el puesto a Carlos, un hombre llamado Delta en una operación secreta y clasificada en la guerra de Vietnam que desapareció, un hombre asesinado en una de estas operaciones llamado Jason Bourne, una operación llamada Treadstone… Todo esto empezará a cobrar sentido solo cuando la trampa empiece a cerrarse. Todos los involucrados deberán salir a la luz vivos o muertos y retazos de memoria lleguen a Bourne (aunque ese no es su verdadero nombre). Todo formaba parte de una operación encubierta más allá de la CIA, el pentágono o el despacho oval. Caín no existe. Bourne no existe. Treadstone ha terminado. Carlos quiere sangre. Es hora de que las fichas comiencen a moverse, a revelar sus movimientos, a jugar sucio, a no querer ni dejar escuchar. Un manto de muerte y sangre se cierne sobre todos ellos y solo unos pocos lograrán levantar la cabeza para ver con claridad y librarse de la marca que les persigue. Porque como el Caín original, deberá huir e intentar borrar la marca que le acecha mientras intenta encontrar la verdad de su vida, su verdad.  

Valoración personal:


No sabía de la existencia de este libro hasta que me topé con él en una tienda de segunda mano. Conocía las películas que me encantaban y no pude evitar comprarlo. Es una lectura fácil pero a la vez difícil, todo depende del lector. Porque es un libro de intriga, uno de los mejores que he leído, y podemos quedarnos con la historia de David Webb, que por muchos meses se llamó Bourne. Podemos ser un poco conspiratorios y ver como se mueven las influencias, el dinero y el secretismo por D.C. O también irnos hacia la filosofía y verlo todo como una metáfora de la búsqueda de la verdad que puede a llegar a volvernos paranoicos pero a la vez liberarnos de un gran peso y a la búsqueda de uno mismo. Yo vi estas tres y muchas más y por eso me quedaré con todas ellas, porque todas han llegado a mí. Han causado impacto, alegría, rabia, frustración, me han hecho pensar, pararme a pensar, preguntarme ciertas cosas, descubrir quién y cómo soy yo en realidad…

Y si bien los diálogos son algo extraños en ciertos momentos (ya sea por la traducción o porque en el original es también así), en su conjunto mezcla de forma brillante la acción con los flashback, el terror con la alegría y la esperanza, el odio y el amor, las descripciones y la narración… Todo para crear esa sensación de inseguridad que siente el protagonista y esa certeza cortante y afilada como la de una guillotina que nosotros solos presionamos sin saber, solo por las primeras impresiones y los prejuicios.


lunes, 9 de diciembre de 2013

"El cuento de los tiburones y los pececillos"

Hoy vengo con algo diferente. Lo leímos en clase de filosofía y no pude dejar de pensar en él, así que os lo dejo aquí para que cada cual piense y reflexione sobre esto.

"Si los tiburones fueran hombres - preguntó al señor K la hija pequeña de su patrona-, ¿Se portarían mejor con los pececitos?

-Claro que si- respondió el señor K.- Si los tiburones fueran hombres harían construir en el mar cajas enormes para los pececillos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían toda clase de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones. Para que los pececitos no se pusieran tristes, habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Pues necesitarían nociones de geografía para mejor localizar a los grandes tiburones  que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la noción moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que les aseguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como  de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista.Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicárselo inmediatamente a los tiburones.

Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a algunos pececillos enemigos, de esos que callan en otros idiomas, se le concedería una medalla y se le otorgaría  además el título de héroe. Si los tiburones fueran hombres, tendían también su arte. Habría hermososcuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que poder retozar.

Los retratos del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmado en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces. Habría, así mismo, una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues le proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos. y se harían maestros y oficiales, ingenieros en la costrucción de cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran hombres."

Este texto es de B.Brecht y se encuentra dentro de su libro Historias de un Almanaque.

  

viernes, 6 de diciembre de 2013

Reseña "Desde mi cielo"

Título: Desde mi cielo

Autor/a: Alice Sebold

Nº de páginas: 327

Este es un libro especial. Especial en el sentido de que se queda en ti. Pasará el tiempo pero siempre quedará algo de esta lectura. No hablo de ese libro que es tu favorito, que relees una y otra vez y de la que sabes hasta los más estúpidos detalles. Tampoco de ese libro que leíste una vez y que lanzaste al fondo del armario para que no volviera a ver la luz. Hablo de ese tipo de lecturas que consiguen llegarte, al igual que canciones, cuadros o películas.

Aquí podemos ver a Susie recorriendo la Tierra sin ser vista, observando. Observa a su familia, al hombre que la mató, a las personas que la quisieron...  Tenía 14 años cuando uno de sus vecinos, un hombre solitario y extraño, la llevó hasta una especie de madriguera que había construido en el campo de detrás de su casa, la violó, la mató y descuartizó. Ahora ella ve como su asesino oculta cada prueba y se salva de ser descubierto día tras día mientras su hermana crece demasiado rápido, su madre se rompe y se aleja de su familia y su padre intenta atrapar al que había causado tanto daño.

La complejidad psicológica de cada personaje me ha fascinado y a conseguido que surjan en mí escalofríos. Es realista. Creíble. Compleja. Triste. Esperanzadora. Alegre. Palpable... Se puede ver la evolución de cada personaje, porqué y cómo actúan de la manera que actúan.

Sin ninguna duda, se quedará conmigo. Al igual que lo han hecho otros libros como "Ojos azules en Kabul", "El guardián entre el centeno", "Las ventajas de ser un marginado" o "Eleanor y Park". Como lo han hecho canciones como "Knockin' on Heaven's Door", "Asleep", "Dear Prudence" o "Enjoy the silence". Como ha pasado con películas como "Un Invierno en la playa", "Soul Surfer" o "El Club de los Poetas Muertos". Porque son esas cosas las que tu corazón recoge y guarda y tu cerebro memoriza, las que sentimos como si nosotros mismos pasáramos por todo lo que sus personajes viven.

Cuando crezca, quitaré el polvo de esos libros y los volveré a leer. Descubriré cosas de las que no me he percatado ahora. Recordaré lo que sentí con cada palabra. Sentiré nuevas cosas. Comprenderé mejor el dolor de la pérdida y la esperanza en la vida. Hasta ese momento en el que vuelva a leer "Desde mi cielo", cada vez vea un lugar oscuro, lúgubre y peligroso me apartaré de él y pensaré en esas personas que no conocemos pero que han sufrido más que nosotros y que han dejado dolor a su paso.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

"The Breakfast Club" y "Don't you forget about me"

He querido empezar este maratón de los 80 con una película y una canción. Y no están unidas solo por la música o por el tema, sino que la canción de Simple minds es parte de la BSO de la película.

Todos hemos visto películas americanas, dentro de estas películas encontramos comedias románticas, blockbusters, dramas imposibles... uno de estos subgéneros es el teen, si, esos en los que hay bailes cada semestre, en los que el chico malo acaba con la inteligente pero pringada etc. Si bien, The Breakfast Club se encasilla en este grupo, le da una vuelta de tuerca (considerándose ahora de culto). El porqué reside en la profundidad de los personajes y el desquite de los clichés que llevan encima desde la primera escena.


Aquí encontramos a los principales personajes de este tipo de películas, el deportista, la chica más popular (que será reina del baile), el cerebrito, la rara y el chico malo por excelencia. Juntos pasaran ocho horas y cincuenta y cuatro minutos un sábado, cada uno castigado por algo distinto. Al principio no se soportan y se comportan como los estereotipos que realmente no son pero donde se les ha encasillado. Pero conforme pasan los minutos y las horas, irán descubriéndose a ellos mismos y abriéndose a los otros, dejando atrás el estatus social y lo que se supone que no pueden hacer o decir. Ellos son personas, personas distintas pero iguales que necesitan alguien en quien apoyarse más allá de esas compañías que frecuentan por tener su misma etiqueta.

Recomiendo encarecidamente esta película para quien no la haya visto, aunque aviso de su efecto. Es una película realista y aunque duela decirlo, la realidad no suele ser dulce y fácil sino dura y complicada, agridulce.



La canción de la que os habló tiene ese sonido propio de los 80 que a mi tanto me encanta (y que algunos cantantes y grupos actuales están intentando simular ahora). Desprende exactamente lo que la película te deja, siendo como un epílogo que deja a tu imaginación que pasaría el lunes siguiente, cuando todo volviera a la normalidad. ¿Seguirá ahí todo lo que han conseguido? O al contrario ¿Irán por los pasillos sin mirarse como si realmente no se conocieran? 



martes, 5 de noviembre de 2013

Los 80' o la época de las cintas y los walkman

Los 80'

Yo no he nacido en ellos. Yo no he crecido en ellos. Yo no he vivido en ellos. Aún así, siento como si fuera así. Las canciones. Las películas. Las series. Los libros. Los cambios.

Hoy, con motivo de diversas situaciones, me he metido de cabeza en mi querido baúl para encontrar la brújula. Estoy en un cruce de caminos, una encrucijada (quizás varias) y la necesitaba para poder pensar con claridad. Rebuscando, encontré algunas chapas, una púa de guitarra, algunos pósters antiguos y varias cintas. Todo esto es mío ahora, pero antes fue de mis padres. De ellos he aprendido muchas cosas, pero puede que una de las cosas por las que esté más agradecida sea esta época. Ellos nacieron en los 70', pero fue en los 80' cuando disfrutaron de su adolescencia. Y yo bebí de sus series favoritas, de las películas que fueron a ver juntos y de la música que escuchaban. La música.

La mayoría de mis canciones favoritas se encuentran en esta época, la mayoría de mis cantantes y grupos favoritos se encuentran ella. Conozco canciones y grupos que seguramente casi ninguna persona de mi edad conozca ¿Depeche Mode? ¿Inmaculate Fools? ¿The Cure? ¿The Smiths? ¿Joy Divisions? Podría seguir. ¿Veis a que me refiero?

Añoro sin haberlo vivido, esa búsqueda de la canción perfecta, ese brillo en los ojos cada vez que le entregabas a un amigo una cinta con la esperanza de que él entendiera lo que esas canciones causaban en ti. Ese radiocasete imprescindible en toda casa con jóvenes en ella, con el que pasabas horas escuchando y grabando cintas. Dibujando las carátulas, buscando el título que los definiera. Los primeros walkman, que eran una maravilla antes de la llegada de los reproductores de mp3, mp4, mp5... Eran otros tiempos.

No por ello digo que no fueran difíciles y complicados, que fueran perfectos. No he dicho eso. Las épocas de grandes cambios siempre se llevan a cabo a través de cambios sociales que no resultan fáciles de asumir para todos. Pero... ¿Y todo lo que avanzó la mujer en esas décadas? ¿Y todo lo que se consiguió extender la cultura, en todas sus facetas? ¿Y el fin de muchas formas de represión? Todos esos momentos son burbujeantes, con cientos, miles de personas con sus propias ideas, sus propios ideales. A raíz de esta reflexión, iré subiendo entradas con los 80' como temática. Libros, películas o series serán los "artistas invitados" de este mes.

martes, 24 de septiembre de 2013

Reseña: Encerrados en la casa de atrás

Título: Encerrados en la casa de atrás (Annexed)

Autor/a: Sharon Dogar

Editorial: Everest

Nº de páginas: 356

“Encerrados en la casa de atrás” es ficción. Pero es la ficción más real que he podido leer en mucho tiempo, tratando de algo más que el Holocausto si se sabe leer bien.

Todo empieza el 13 de Julio de 1943 en Ámsterdam. Ese día, tanto la familia Frank como la familia Van Pels entrarán en el que será su “hogar” durante más de dos años. El protagonista (y narrador en primera persona) es Peter Van Pels, o Peter Van Dam en el diario que escribiría Ana Frank. Él nos hablará desde dos puntos cronológicos: La enfermería de Mauthausen en Mayo de 1945 y flashbacks en forma de capítulos desde el día que entró en el anexo hasta su presente.

Si bien el tema principal es -obviamente- la masacre de los nazis en la II Guerra Mundial, hay muchos más. Junto a él, junto a Ana y junto al resto de habitantes de esa “casa” viviremos escondidos de la Gestapo. Con miedo a hacer demasiado ruido, con ruido a no salir nunca de esos pocos metros cuadrados, con miedo a no sentir nunca el amor o la verdadera libertad, con miedo a no dejar huella, con miedo a los soldados, con miedo a que nadie nos escuche y sepa nuestra historia, con miedo a ser un número más, un muerto más, un judío más, con miedo a no saber quiénes somos o si alguna vez lo sabremos…

Por eso es un libro ficticio pero real, real por la gran base verídica que lo construye y que ha sido la verdad de millones de personas que o bien murieron, o bien consiguieron sobrevivir a ese infierno. Peter no es real -al menos no del todo- pero lo que nos cuenta es tan tangible como para hacernos pensar, soltar alguna lágrima e intentar vivir por él.


viernes, 26 de julio de 2013

Reseña "El hjo de Neptuno"

Hoy traigo la reseña de un libro que me ha encantado. Realmente puedo ser poco objetiva porque estas dos sagas me han cautivado y he crecido con ellas. Leí "Percy Jackson y el ladrón del rayo" cuando tenía 12 años, los mismos que por aquel entonces tenía Percy y seguí leyendo del tirón hasta "La batalla del Laberinto", donde seguí leyendo en ingles los libros para no tener que esperar más de la cuenta. Así que, si para algunos su saga de referencia en la infancia y adolescencia fue Harry Potter, para mi lo ha sido (y lo sigue siendo) Percy Jackson. Aunque no os confundáis, también soy una potterhead de los pies a la cabeza y me encantan cada uno de los personajes pero... no es lo mismo.


Percy Jackson ha despertado, literalmente. La diosa Hera/Juno intercambió a los líderes de los campamentos para unirlos (o crear otra guerra civil americana, lo que primero ocurriera).

Ahora él se encuentra sin memoria, en territorio enemigo, con una antigua conocida y los que serán sus compañeros de la misión que les ha sido encomendada. Hazel, una niña de trece años con demasiado peso sobre su espalda y Frank, un muchacho medio chino y  medio canadiense que no quiere echarle leña al fuego. Juntos tendrán que viajar hasta el país más allá del poder de los dioses para salvar a uno de ellos y derrocar a un gigante invencible ¿Fácil, verdad?

Rick Riordan consigue superarse con cada libro. Esta novela es la segunda de “Los héroes del Olimpo” y, como la anterior, te deja a expensas de lo que pasará en los siguientes libros. Ahora que Percy ha vuelto, volvemos a reír ante sus comentarios sarcásticos y sus bromas, pero también podemos ver su evolución desde “El Ladrón del rayo” hasta ahora. Se ha vuelto más perspicaz y maduro, más responsable y su mirada es más dura aunque su humor siga siendo el mismo. Los dos nuevos amigos también van a tener su desarrollo y vamos a leer como empiezan a superar sus miedos y a ver sus virtudes, dando giros insospechados. 
La trama te da, poco a poco, las claves para saber cómo va a terminar el libro sin darte cuenta, porque no puedes parar de devorar cada página como si fuera una galleta con glaseado azul.

Y como siempre, podremos encontrar en la geografía americana los signos de que dioses, monstruos y héroes siguen paseándose por aquí porque… ¿Alguien sabe quien lleva Amazon?


Ya sabemos que la vida de semidiós es difícil (sobre todo para nuestro querido hijo del viejo percebe) pero no hay nada mejor para este verano que encontrar a tu progenitor divino mientras luchas en los Campos de Marte, aprendes latín, montas al caballo más rápido del mundo e intentas recordar una antigua vida de la que solo recuerdas a una persona.