lunes, 9 de diciembre de 2013

"El cuento de los tiburones y los pececillos"

Hoy vengo con algo diferente. Lo leímos en clase de filosofía y no pude dejar de pensar en él, así que os lo dejo aquí para que cada cual piense y reflexione sobre esto.

"Si los tiburones fueran hombres - preguntó al señor K la hija pequeña de su patrona-, ¿Se portarían mejor con los pececitos?

-Claro que si- respondió el señor K.- Si los tiburones fueran hombres harían construir en el mar cajas enormes para los pececillos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían toda clase de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones. Para que los pececitos no se pusieran tristes, habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Pues necesitarían nociones de geografía para mejor localizar a los grandes tiburones  que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la noción moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que les aseguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como  de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista.Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicárselo inmediatamente a los tiburones.

Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a algunos pececillos enemigos, de esos que callan en otros idiomas, se le concedería una medalla y se le otorgaría  además el título de héroe. Si los tiburones fueran hombres, tendían también su arte. Habría hermososcuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que poder retozar.

Los retratos del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmado en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces. Habría, así mismo, una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues le proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos. y se harían maestros y oficiales, ingenieros en la costrucción de cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran hombres."

Este texto es de B.Brecht y se encuentra dentro de su libro Historias de un Almanaque.

  

viernes, 6 de diciembre de 2013

Reseña "Desde mi cielo"

Título: Desde mi cielo

Autor/a: Alice Sebold

Nº de páginas: 327

Este es un libro especial. Especial en el sentido de que se queda en ti. Pasará el tiempo pero siempre quedará algo de esta lectura. No hablo de ese libro que es tu favorito, que relees una y otra vez y de la que sabes hasta los más estúpidos detalles. Tampoco de ese libro que leíste una vez y que lanzaste al fondo del armario para que no volviera a ver la luz. Hablo de ese tipo de lecturas que consiguen llegarte, al igual que canciones, cuadros o películas.

Aquí podemos ver a Susie recorriendo la Tierra sin ser vista, observando. Observa a su familia, al hombre que la mató, a las personas que la quisieron...  Tenía 14 años cuando uno de sus vecinos, un hombre solitario y extraño, la llevó hasta una especie de madriguera que había construido en el campo de detrás de su casa, la violó, la mató y descuartizó. Ahora ella ve como su asesino oculta cada prueba y se salva de ser descubierto día tras día mientras su hermana crece demasiado rápido, su madre se rompe y se aleja de su familia y su padre intenta atrapar al que había causado tanto daño.

La complejidad psicológica de cada personaje me ha fascinado y a conseguido que surjan en mí escalofríos. Es realista. Creíble. Compleja. Triste. Esperanzadora. Alegre. Palpable... Se puede ver la evolución de cada personaje, porqué y cómo actúan de la manera que actúan.

Sin ninguna duda, se quedará conmigo. Al igual que lo han hecho otros libros como "Ojos azules en Kabul", "El guardián entre el centeno", "Las ventajas de ser un marginado" o "Eleanor y Park". Como lo han hecho canciones como "Knockin' on Heaven's Door", "Asleep", "Dear Prudence" o "Enjoy the silence". Como ha pasado con películas como "Un Invierno en la playa", "Soul Surfer" o "El Club de los Poetas Muertos". Porque son esas cosas las que tu corazón recoge y guarda y tu cerebro memoriza, las que sentimos como si nosotros mismos pasáramos por todo lo que sus personajes viven.

Cuando crezca, quitaré el polvo de esos libros y los volveré a leer. Descubriré cosas de las que no me he percatado ahora. Recordaré lo que sentí con cada palabra. Sentiré nuevas cosas. Comprenderé mejor el dolor de la pérdida y la esperanza en la vida. Hasta ese momento en el que vuelva a leer "Desde mi cielo", cada vez vea un lugar oscuro, lúgubre y peligroso me apartaré de él y pensaré en esas personas que no conocemos pero que han sufrido más que nosotros y que han dejado dolor a su paso.